Atención psicológica en Vecindario online y presencial
Psicóloga infantil, adolescentes, adultos y mayores
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Psicóloga María Jesús Suárez Duque especializada en Violencia de Género
Sigo queriéndole después del maltrato: en terapia también puedes hablar de lo que realmente sientes
Quizá hay algo que no te atreves a contarle a nadie.
Tu familia sabe lo que ocurrió.
Tus hijos pueden haber visto tu sufrimiento o haberte ayudado a salir de la relación.
Tus amistades quizá estuvieron a tu lado cuando peor estabas.
Todos esperan que estés mejor.
Que no quieras volver a verle.
Que después de todo lo ocurrido tengas claro que esa relación terminó.
Pero hay una parte de tu historia que quizá estás viviendo en silencio:
sigues queriéndole.
Piensas en él.
Le echas de menos.
Recuerdas los momentos buenos.
Quizá deseas verle.
Puede que incluso una parte de ti quiera volver.
Y entonces aparece otra preocupación:
«¿Cómo voy a decir esto después de todo lo que ha ocurrido?»
En terapia también podemos hablar de eso.
No necesitas contarme lo que crees que deberías sentir.
Puedes contarme lo que realmente estás sintiendo.
Quizá estás diciendo a los demás que estás bien cuando no es toda la verdad
Después de salir de una relación de maltrato puede producirse una situación especialmente difícil.
Las personas que te quieren sienten alivio porque has conseguido salir.
Te apoyan.
Intentan protegerte.
Y quizá tú también les dices:
«No voy a volver.»
«Ya lo tengo claro.»
«No quiero saber nada más de él.»
Pero después llega la noche.
Estás sola.
Y piensas en él.
Quizá miras el teléfono esperando un mensaje.
Recuerdas cómo era vuestra relación cuando estabais bien.
Te preguntas qué estará haciendo.
Puede que incluso imagines cómo sería volver.
Y todo esto puede provocar mucha vergüenza porque parece incompatible con lo que ocurrió.
Por eso algunas mujeres terminan llevando dos experiencias simultáneamente: la que pueden contar a los demás y la que viven cuando están solas.
En terapia me interesa conocer ambas.
No tienes que demostrarme que has dejado de quererle
Pedir ayuda psicológica después de haber sufrido maltrato no exige haber dejado de sentir amor por esa persona.
Tampoco necesitas demostrarme que tienes claro qué quieres hacer.
Puedes acudir a consulta sintiendo alivio por haber salido y, al mismo tiempo, deseando regresar.
Puedes estar enfadada y echarle de menos.
Puedes recordar perfectamente lo que te hizo y seguir sintiendo cariño.
Puedes saber que hubo comportamientos que te hicieron daño y continuar preguntándote si podría cambiar.
Las emociones contradictorias también pueden formar parte de tu experiencia.
Y podemos hablar de ellas.
Puedes decirme «quiero volver con él»
Esta quizá sea una de las frases que más miedo puede dar pronunciar.
Especialmente cuando todo el mundo a tu alrededor considera evidente lo que deberías hacer.
En consulta puedes decir:
«Quiero volver con él.»
Y mi primera respuesta no necesita ser juzgarte.
Podemos intentar comprenderlo.
¿Qué echas de menos?
¿Qué ocurre cuando estás sola?
¿Qué significaba esa relación para ti?
¿Qué parte de aquella vida deseas recuperar?
¿Qué esperas que pudiera cambiar?
¿Qué sientes que has perdido?
¿Qué te preocupa del futuro sin él?
Quizá algunas de estas preguntas tengan respuesta y otras todavía no.
No pasa nada.
La terapia también puede ser el lugar donde empecemos a descubrirlas.
No tienes que protegerme de tu verdad
A veces una paciente puede empezar a seleccionar lo que cuenta a su psicóloga.
Puede pensar:
«Esto no se lo voy a decir porque va a pensar que estoy haciendo las cosas mal.»
«Después de todo lo que le he contado, ¿cómo voy a reconocer ahora que quiero verle?»
«Seguro que me dice que no debería sentir esto.»
Pero si precisamente aquello que más te preocupa queda fuera de la consulta, estamos dejando fuera una parte fundamental de tu experiencia.
No necesito que me cuentes una versión de ti que parezca más fuerte, más coherente o más recuperada.
Necesito comprender cómo estás realmente.
También aquello que te resulta contradictorio.
También aquello que todavía no comprendes.
También aquello que te avergüenza.
Hablar de algo no significa que tengamos que hacerlo
Esta distinción es fundamental.
Sentir no es decidir.
Pensar no es actuar.
Desear no es hacer.
Puedes hablar durante una sesión de cuánto deseas verle sin que eso signifique que vayas a hacerlo.
Puedes reconocer que quieres volver sin haber decidido volver.
Puedes hablar del amor que todavía sientes sin negar la violencia que sufriste.
La consulta puede permitirnos crear un espacio entre lo que sientes y lo que finalmente decides hacer.
Y en ese espacio podemos comprender mucho mejor qué te está ocurriendo.
Tampoco voy a obligarte a hablar mal de él
Puede que otra de tus preocupaciones sea esta:
«Todo el mundo habla de él como si fuera un monstruo, pero yo no lo veo solamente así.»
Quizá recuerdes cosas buenas.
Puede que haya aspectos de él que todavía valores.
Momentos en los que te sentiste querida.
Experiencias importantes que compartisteis.
Reconocer esos recuerdos no significa negar la violencia.
No necesitas transformar toda tu historia en algo horrible para poder reconocer que determinadas conductas fueron inaceptables o te hicieron daño.
Podemos trabajar con una realidad mucho más compleja:
hubo cosas que significaron mucho para ti y también hubo cosas que te hicieron sufrir.
No tenemos que borrar una parte para reconocer la otra.
Puedes hablar de aquello que nadie entiende
Quizá las personas de tu entorno te dicen:
«Después de lo que te hizo, no entiendo cómo puedes echarle de menos.»
Y quizá tú tampoco lo entiendes.
Precisamente por eso podemos hablarlo.
La terapia puede ser un lugar para poner palabras a cuestiones como:
«¿Por qué sigo queriéndole?»
«¿Por qué pienso tanto en él?»
«¿Por qué tengo ganas de verle?»
«¿Por qué recuerdo más los momentos buenos ahora que hemos terminado?»
«¿Por qué una parte de mí sigue esperando que cambie?»
«¿Por qué me siento culpable por haberle dejado?»
«¿Por qué estoy triste si sé que la relación me hacía daño?»
No necesitas conocer las respuestas antes de venir.
Encontrarlas puede formar parte de la terapia.
También podemos hablar de lo que te da vergüenza
Puede haber pensamientos, sentimientos o comportamientos que todavía no hayas contado a nadie.
Quizá has respondido algún mensaje.
Has buscado información sobre él.
Has deseado encontrártelo.
Has pensado en llamarlo.
Has fantaseado con una reconciliación.
O simplemente sigues sintiendo deseo, cariño o preocupación por él.
Sentir vergüenza puede llevarte a esconder precisamente aquello que más te preocupa.
Mi intención no es que vengas a consulta para demostrar que estás haciendo todo correctamente.
Vienes para poder trabajar con lo que realmente está ocurriendo.
Escucharte sin juzgar no significa restar importancia a lo que ocurrió
Esto también quiero dejarlo muy claro.
Que puedas hablar libremente de tus sentimientos no significa que ignoremos comportamientos violentos ni posibles situaciones de riesgo.
Podemos comprender que quieras verle y, al mismo tiempo, hablar de tu seguridad.
Podemos entender que todavía le quieras y reconocer determinadas conductas como violentas.
Podemos respetar tus sentimientos y ayudarte a observar riesgos que quizá necesiten ser tenidos en cuenta.
Y si existe una situación de peligro actual, amenazas, acoso, intimidación o medidas judiciales, la seguridad necesita formar parte del trabajo.
Escucharte y protegerte no son objetivos incompatibles.
No voy a sustituir tus decisiones por las mías
Después de una relación en la que quizá otra persona decidió durante mucho tiempo lo que podías hacer, con quién podías relacionarte, cómo debías comportarte o incluso qué tenías derecho a sentir, considero especialmente importante que la terapia no reproduzca otra relación de control.
Eso no significa que como psicóloga no vaya a señalar algo que considere preocupante.
Puedo ayudarte a identificar comportamientos violentos.
Podemos valorar riesgos.
Puedo ofrecerte información.
Podemos cuestionar determinadas interpretaciones y trabajar sobre aquello que te está haciendo daño.
Pero el objetivo no es que termines dependiendo de mí para saber qué tienes que hacer.
Es ayudarte a recuperar progresivamente tu capacidad para comprender, valorar y decidir.
Quizá nunca has podido contar toda la historia
Puede que hayas hablado anteriormente de lo ocurrido.
Con familiares.
Con amistades.
Con profesionales.
Incluso con la policía, abogados u otros recursos.
Pero contar hechos no siempre significa haber podido contar cómo los viviste.
Quizá todavía quedan muchas cosas dentro.
El amor.
El deseo.
La rabia.
La culpa.
La pena.
Los recuerdos buenos.
La vergüenza.
La soledad.
Las dudas.
El miedo.
Las ganas de volver.
O incluso pensamientos que se contradicen entre sí.
En terapia no necesitamos ordenar todo eso antes de empezar.
Podemos empezar precisamente por el desorden.
¿Cómo trabajo contigo en terapia?
Mi forma de trabajar parte de escuchar y comprender tu experiencia antes de intentar encajarla en una explicación.
No necesito que llegues con una decisión tomada.
Tampoco espero que me cuentes toda tu historia en la primera sesión.
Podemos avanzar a tu ritmo y trabajar sobre aquello que en este momento está ocupando tu mente, generándote sufrimiento o impidiéndote avanzar.
Habrá momentos para comprender.
Momentos para trabajar emociones.
Momentos para revisar pensamientos.
Momentos para hablar de límites y relaciones.
Y, cuando sea necesario, momentos para abordar experiencias traumáticas o prestar especial atención a tu seguridad.
Pero hay algo que quiero que puedas saber desde el principio:
no tienes que venir a terapia a representar el papel de la mujer que ya lo tiene todo claro.
Puedes venir siendo tú.
Con tus contradicciones incluidas.
Psicóloga para mujeres que han sufrido violencia física o psicológica: online y en Vecindario
Si has sufrido violencia en tu relación y existen cosas que no puedes contar a las personas que tienes alrededor, la consulta puede ofrecerte un espacio diferente.
Puedes hablar de lo que ocurrió.
Pero también de lo que continúa ocurriendo dentro de ti.
Incluso si lo que necesitas decir es:
«Todavía le quiero.»
«Le echo muchísimo de menos.»
«Pienso en él todas las noches.»
«Quiero volver y me avergüenza reconocerlo.»
No necesitas ocultarlo para que podamos trabajar juntas.
Ofrezco atención psicológica online y presencial en Vecindario, Gran Canaria, desde un enfoque integrativo y adaptado a cada persona.
Puedes empezar por contarme aquello que en este momento más te preocupa.
No lo que crees que deberías sentir. Tu verdad.
Y desde ahí podremos empezar a trabajar.
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María Jesús Suárez Duque - Doctoralia.es
