ACOSO LABORAL Psicóloga María Jesús Suárez Duque - MOBBING: Indicadores conductuales para identificar a un narcisista
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Indicadores conductuales para identificar a un narcisista
1. Los subordinados son para él un auditorio: un espejo en el que se mira
continuamente: Reclama atención y admiración de manera continua.
Le encanta que le hagan “la pelota”.
2. Monopoliza todo el mérito para él. Rebaja sistemáticamente el mérito
de todos los demás. Todo resultado positivo se debe a su genialidad.
3. Cree pertenecer a una élite social o intelectual de personas “especiales” por causa de su genialidad, brillantez o pertenencia a algún tipo de “casta” social. Lo que rige para los demás no rige para él.
4. Busca subordinados serviles, dóciles y obedientes. Le resultan amenazantes la libertad de criterio y el pensamiento alternativo.
5. Selecciona sistemáticamente para su equipo a quienes no le puedan hacer sombra, es decir a los menos capaces. Propaga en su departamento un tipo de mediocridad intelectual y profesional como forma de asegurarse y sentirse a salvo.
6. Busca el culto a la personalidad. Cultiva la adulación y el vasallaje feudal de sus subordinados hacia él. Puede llegar a ser despótico con los que considera inferiores, despreciándolos.
7. Despliega un comportamiento de maltrato y abuso verbal mediante gritos, insultos, reprensiones y humillaciones de todo tipo a sus subordinados. Ello le proporciona una sensación de seguridad por mantener a raya a todos.
8. Infla compensatoriamente su autoestima mediante continuas autoalabanzas a su pretendida valía, brillantez profesional, contactos relevantes con “personalidades” o poderosos.
9. Incapacitado emocionalmente para reconocer que ignora algo, y por lo tanto para el aprendizaje, se manifiesta arrogante, prepotente y “sabe-
lotodo”. Queda pronto desfasado y profesionalmente obsoleto. Ello refuerza su sentimiento profundo de inadecuación y su actitud defensiva ante el cambio o la innovación.
10. Su falta de actualización profesional le lleva al dogmatismo, y a la rigidez intelectual: quien se permite discrepar supone desde muy pronto una amenaza personal para él por no poder ni saber rebatir sus argumentos o convencer de los propios.
11. Persigue y elimina a los posibles competidores, especialmente a los más brillantes. Cultiva y fomenta el enanismo intelectual y a los “bonsáis psíquicos” en el equipo.
12. Tiene aversión a correr riesgos por el miedo al fracaso y por su incapacidad emocional de hacer frente a él. Llega a bloquear a su unidad por su falta de decisión y actitud “laisser aller”.
13. Explota laboralmente a sus subordinados exigiendo de ellos sacrificios, adhesión incondicional y personal, e incluso “buena cara” ante sus abusos de autoridad y excesos.
14. Desarrolla el discurso de la imprescindibilidad. “Qué sería de todos sin mí”. Se presenta como un “salvador” o una persona crucial para la organización.
15. A pesar de sus declaraciones externas, en lo profundo resulta un enemigo declarado de la capacitación, la formación, la actualización profesional, la innovación y el aprendizaje, que son siempre elementos amenazantes para sus sentimientos de escaso nivel o inadecuación personal y profesional.
16. Se muestra hipersensible a toda crítica o discrepancia y reacciona desproporcionadamente a ellas. Vive las diferencias de opinión de forma dramática y amenazadora como un ataque personal o como una falta de respeto.
17. Utiliza un tipo de lenguaje que pasa de lo hiperabstracto a lo hiperconcreto. Huye de la conceptualización de problemas reales por no saber cómo enfocarlos o enfrentarlos de forma real y práctica.
18. Se comporta de forma despectiva con sus subordinados y de forma aduladora con los superiores, a los que secretamente envidia y desprecia.
19. Está obsesionado por la envidia que cree que todos le tienen. Su pensamiento solo se refiere a sí mismo. Todo lo que ocurre tiene que ver con él.
20. Su despacho, su zona de trabajo, su automóvil o su atuendo o vestimenta son escaparates con los que pretenden demostrar el valor de su propietario. Adornan sus zonas de trabajo los objetos lujosos, de marcas caras, las fotos con personajes famosos, los premios, diplomas, títulos, trofeos etc., que supuestamente acreditan y prueban a los demás la cualidad especial de su propietario.
Bibliografía
Piñuel, I., & García, A. (2015). La evaluación del mobbing. Como peritar el acoso psicológico en el ámbito forense. Buenos Aires: Sb editorial.
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