domingo, 21 de marzo de 2021

ABUSO SEXUAL Psicóloga María Jesús Suárez Duque - Los actos de carácter sexual con menores de 16 años es un hecho delictivo


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 LOS ACTOS DE CARÁCTER SEXUAL CON MENORES DE 16 AÑOS ES UN HECHO DELICTIVO

     Esta publicación va dirigida, por un lado, a todos los menores que son objeto de abuso sexual y se encuentran sometidos por su situación de vulnerabilidad psicológica (ya que aún no han alcanzado un nivel de desarrollo intelectual óptimo) a la manipulación psicológica que determinados adultos utilizan en su propio beneficio dejando secuelas importantes para alcanzar un desarrollo biopsicológico normal y equilibrado en la vida adulta. Por otro lado, va dedicado a esos adultos que priorizan su propio bienestar optando por utilizar su superioridad intelectual y experiencial de la vida para manipular psicológicamente a niños y adolescentes para que tomen conciencia y reflexionen sobre el daño que causan a los menores y las repercusiones legales que eso conlleva.

La Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo, por la que se modifica la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal establece las modificaciones en los delitos contra la libertad sexual para llevar a cabo la transposición de la Directiva 2011/93/UE, relativa a la lucha contra los abusos sexuales y la explotación sexual de los menores y la pornografía infantil y por la que se sustituye la Decisión Marco 2004/68/JAI del Consejo. La citada Directiva obliga a los Estados miembros a endurecer las sanciones penales en materia de lucha contra los abusos sexuales, la explotación sexual de menores y la pornografía infantil, que sin duda constituyen graves violaciones de los derechos fundamentales y, en particular, de los derechos del niño a la protección y a los cuidados necesarios para su bienestar, tal como establecen la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño de 1989 y la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Como novedad más importante, se eleva la edad del consentimiento sexual a los dieciséis años. La Directiva define la «edad de consentimiento sexual» como la «edad por debajo de la cual, de conformidad con el Derecho Nacional, está prohibido realizar actos de carácter sexual con un menor.»

En la actualidad, la edad prevista en el Código Penal era de trece años, y resultaba muy inferior a la de los restantes países europeos –donde la edad mínima se sitúa en torno a los quince o dieciséis años– y una de las más bajas del mundo. Por ello, el Comité de la Organización de las Naciones Unidas sobre Derechos del Niño sugirió una reforma del Código penal español para elevar la edad del consentimiento sexual, adecuándose a las disposiciones de la Convención sobre los Derechos de la Infancia, y así mejorar la protección que España ofrece a los menores, sobre todo en la lucha contra la prostitución infantil. De esta manera, la realización de actos de carácter sexual con menores de dieciséis años será considerada, en todo caso, como un hecho delictivo, salvo que se trate de relaciones consentidas con una persona próxima al menor por edad y grado de desarrollo o madurez. Y se establecen agravaciones si, además, concurre violencia o intimidación, o si los abusos consisten en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías. En el caso de los menores de edad –de menos de dieciocho años– pero mayores de dieciséis años, constituirá abuso sexual la realización de actos sexuales interviniendo engaño o abusando de una posición reconocida de confianza, autoridad o influencia sobre la víctima. Por otra parte, se tipifica expresamente la conducta de hacer presenciar a un menor de dieciséis años actos o abusos sexuales sobre otras personas y se prevé la imposición, en estos casos, de penas de hasta tres años de prisión.

En los delitos contra la prostitución, se establece una separación más nítida entre los comportamientos cuya víctima es una persona adulta, de aquellos otros que afectan a menores de edad o a personas con discapacidad necesitadas de especial protección. En este segundo caso, se elevan las penas previstas con el fin de armonizar las legislaciones europeas, y se introducen nuevas agravantes para combatir los supuestos más lesivos de prostitución infantil. Se modifica el artículo 187 con el objetivo de perseguir con mayor eficacia a quien se lucre de la explotación de la prostitución ajena. Con este fin, se sanciona separadamente el lucro de la prostitución cuando concurran determinadas conductas que evidencien una situación de explotación, dado que la jurisprudencia del Tribunal Supremo había exigido unos requisitos para la apreciación de la exigencia de esta situación similares a los que se aplican en el ámbito de actividades laborales reglamentadas, lo que imposibilitaba en la práctica su persecución penal. Se presta especial atención al castigo de la pornografía infantil. En primer lugar, se ofrece una definición legal de pornografía infantil tomada de la Directiva 2011/93/UE, que abarca no sólo el material que representa a un menor o persona con discapacidad participando en una conducta sexual, sino también las imágenes realistas de menores participando en conductas sexualmente explícitas, aunque no reflejen una realidad sucedida. En relación con la pornografía infantil, se castigan los actos de producción y difusión, e incluso la asistencia a sabiendas a espectáculos exhibicionistas o pornográficos en los que participen menores de edad o personas con discapacidad necesitadas de especial protección. También se castiga el mero uso o la adquisición de pornografía infantil, y se incluye un nuevo apartado para sancionar a quien acceda a sabiendas a este tipo de pornografía por medio de las tecnologías de la información y la comunicación, en la conciencia de que las nuevas tecnologías constituyen una vía principal de acceso a los soportes de la pornografía. Por esta misma razón, se faculta expresamente a los jueces y tribunales para que puedan ordenar la adopción de medidas necesarias para la retirada de las páginas web de internet que contengan o difundan pornografía infantil o, en su caso, para bloquear el acceso a dichas páginas. La protección de los menores frente a los abusos cometidos a través de internet u otros medios de telecomunicación, debido a la facilidad de acceso y el anonimato que proporcionan, se completa con un nuevo apartado en el artículo 183 ter del Código Penal destinado a sancionar al que a través de medios tecnológicos contacte con un menor de quince años y realice actos dirigidos a embaucarle para que le facilite material pornográfico o le muestre imágenes pornográficas.

 

 

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ABUSO SEXUAL Psicóloga María Jesús Suárez Duque - Consecuencias del abuso sexual infantil

¿QUÉ ES Y CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS DEL ABUSO SEXUAL?



¿Qué se entiende por abuso sexual infantil?



Se entiende por abuso sexual infantil la utilización del menor como objeto sexual con contacto físico (caricias, masturbación, penetración anal, genita o sexo oral) o sin él (exhibicionismo, voyeurismo, pornografía) por parte del adulto que intenta estimularse y satisfacerse sexualmente desde una relación asimétrica o de poder.


Indicadores de la víctima


  • Ropa interior rasgada
  • Dificultad para andar y sentarse
  • Dolor o picor en las zonas genitales que aumenta cuando orina o defeca
  • Restos de semen o sangre en el cuerpo o la ropa
  • Hematomas en la cara interna del muslo
  • Lesiones, desgarros o inflamación en el ano o la vulva
  • Miedo y/o rechazo a algún miembro de la familia
  • Cambios bruscos de conducta y conductas autodestructivas
  • Conductas regresivas (chuparse los dedos, orinarse...)
  • Tendencia al secretismo
  • Rechazo de caricias o contacto físico
  • Conductas seductoras o interés por la conducta sexual de los adultos
  • Conocimientos precoces sobre contenidos sexuales

Indicadores del maltratador


  • Antecedentes del maltrato en la infancia
  • Actitudes de sobreprotección y celo respeto al menor
  • Relaciones de pareja conflictivas
  • Trato de favor con la víctima mediante excesivos regalos o privilegios
  • Aislamiento y dificultades de relación social
  • Abuso de sustancias

Necesidad vulnerada


Necesidades emocionales y sociales


Consecuencias a corto plazo


a)    Física/biológicas

  • Alteraciones del sueño
  • Alteraciones de la alimentación
  • Problemas de control de esfínteres

b)   Psicológicas

  • Dificultades emocionales y conductuales: miedos, ansiedad, depresión, culpa, vergüenza, ira, baja autoestima, rechazo del cuerpo, retraimiento, desconfianza hacia figuras adultas, fugas del domicilio, autolesiones, hiperactividad, descenso del rendimiento escolar, consumo de sustancias, trastorno de estrés postraumático.
  • Dificultades sexuales: conocimiento sexual impropio de su edad, exhibicionismo, masturbación compulsiva o problemas de identidad sexual.

Consecuencias a largo plazo


a)    Física/biológicas

  • Sintomatología física relacionada con los problemas psicológicos de somatización y otras funciones fisiológicas básicas alimentación, sueño...
  • Efectos neurológicos: afectación de las funciones del eje hipotálamico-pituitario-adrenocortical y aumento de la sensibilidad a posteriores eventos traumáticos.

b)   Psicológicas

  • Transmisión intergeneracional
  • Psicopatología no sexual: problemas de somatización (dolor crónico, hipocondría, problemas gastrointestinales...); alteraciones del sueño; alteraciones de la alimentación (bulimia); TEPT; suicidio; adicción a sustancias; personalidad múltiple.
  • Psicopatología sexual: fobias específicas de contenido sexual; trastorno orgásmico, deseo sexual hipoactivo.
  • Mantenimiento de las dificultades emocionales y conductuales iniciales


 

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ABUSO SEXUAL Psicóloga María Jesús Suárez Duque - SANAR LA HERIDA Y QUE SÓLO QUEDE UNA CICATRIZ

 

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ABUSO SEXUAL: SANAR LA HERIDA Y QUE SÓLO QUEDE UNA CICATRIZ

A través del abuso sexual, serán también lastimados física, emocional, psicológica y espiritualmente. Cada una de sus diferentes áreas de desarrollo será dañada. Su cuerpo, su alma, su psique, la relación con la divinidad, su sexualidad y hasta su vida social habrá sido trastornada. Cuando lleguen a la adolescencia, empezarán a experimentar conductas autodestructivas, que irán desde el abuso de alcohol y drogas hasta, tal vez, el síndrome de automutilación. Tendrán problemas de adaptación en el aspecto social y empezarán su vida sexual con un déficit importante en su capacidad de disfrutar y de entregarse plenamente. Su sexualidad estará plagada de disfunciones, y su vida, de relaciones destructivas; tendrán un pobre autoconcepto y, definitivamente, también una total incapacidad para intimar. Muchos de ellos serán adictos antes de los 20 años, otros encontrarán alguna otra manera de destruirse a sí mismos. Algunos, los menos, terminarán con su vida por su propia mano; los demás vivirán sin plenitud, en un mundo triste y gris.

Cuando un menor sufre abuso sexual, su cuerpo es tratado como un objeto.

Evidentemente, esto no resulta en una experiencia nutricia para el desarrollo del menor y lo hace sentirse expuesto y desprotegido. Haber vivido abuso sexual implica que el contacto físico del abusador no fue para brindar apoyo o amor, sino para producirle placer a este a costa de la integridad del menor.

El abuso sexual le roba al niño la inocencia, su derecho a descubrir su propia sexualidad gradualmente y, sobre todo, a vivir experiencias sexuales en sintonía con su capacidad física y psicológica.

En resumen: el abuso sexual arrebata de golpe la sensación de valía y la inocencia del menor, y ataca su integridad.

Cuando un niño es víctima de abuso sexual, experimenta una sensación de total desprotección. No hay manera de que pueda ser cubierta su necesidad básica de sentirse seguro y empieza a vivir en una total desesperanza.

El abuso sexual a menores no es un problema nuevo. Generaciones y generaciones de niños y niñas han sufrido abuso sexual a lo largo de la historia. La mayoría de estos crímenes han permanecido en la oscuridad. Sin embargo, el silencio y el secreto de este terrible dolor poco a poco pueden llegar a romperse y las víctimas empiezan a hablar.

Solo a través de la denuncia pueden liberar todo el dolor y el sufrimiento que han experimentado y guardado por años. Solo mediante la valentía de hablar y expresar el abuso sexual experimentado, una persona que ha sufrido los estragos de este terrible trauma puede sanar. Por fortuna, hoy en día, cada vez más sobrevivientes de abuso sexual se dan cuenta de que no están solos en esta batalla y buscan recuperar su dignidad, las riendas de su vida y el autorrespeto que perdieron muchos años atrás.

La humillación, la vergüenza, el miedo y la culpa de haber sufrido abuso sexual son tan grandes que es difícil ayudar a las víctimas pues, tristemente, tienden a aislarse, a autocastigarse y viven en soledad el drama de esta herida tan profunda. Por ello es muy difícil estimar la cantidad de personas afectadas por este trauma. El niño que sufrió abuso vive esta herida en silencio, y por eso nunca imaginarías que tu cuñado, tu sobrino, tu mejor amigo o, peor aún, tu propio hijo, pudieron haber sido víctimas de abuso sexual en la infancia. Ocurre en todas las culturas, sin importar origen étnico o clase social.

El abuso sexual que se vive en la infancia no solo tiene secuelas en ella. Quienes han vivido esta terrible experiencia arrastramos sus consecuencias hasta la edad adulta.

Antes que nada, si has sido víctima de abuso necesitas sentirte orgulloso de ti y honrar tu presente. A pesar de lo que viviste de niño, estás vivo, y si decidiste buscar ayuda psicológica, es que hay una parte en tu personalidad que busca sanar a toda costa esa herida que no deja de sangrar. Trabajar con el abuso sexual no es sencillo. No es un proceso fácil. Sin embargo, como todo lo importante en la vida, vale la pena enfrentarlo; mereces dejar de vivir con una carga tan pesada y dolorosa que desgarra desde la oscuridad del pasado hasta el más luminoso de los presentes, sin importar cuántos años hayan pasado del evento.

     El abuso sexual rompe el cristal a través del cual vemos el mundo. El mundo después de ello se ve roto, sin forma, sin solidez, sin certeza, y solo se puede caminar con miedo, el miedo de ver todo como una amenaza, como algo peligroso, y con la terrible sensación de no encontrar nada de donde asirnos.

Un cristal roto no se puede restaurar; por más que lo peguemos y lo arreglemos, siempre quedarán las marcas de que se rompió en algún momento. Así sucede con la personalidad de un individuo después de un abuso sexual en la infancia. Es una herida para toda la vida. Sin embargo, la gran oportunidad que tienen las víctimas de abuso sexual es que podemos sanar esa herida y que únicamente quede una cicatriz (Canales, J.L)

Una horrenda cicatriz que nos recuerde siempre lo que vivimos, pero que, al haber cicatrizado, la herida deje de doler.

La gente lastimada tiende a lastimar. No significa que quienes viven un abuso sexual tiendan a abusar sexualmente de otros niños. Por el contrario, a pesar de que hay un gran mito al respecto, una persona que sufrió ese tipo de abuso, en la mayoría de los casos, tiende a ser altamente consciente de la importancia de respetar el cuerpo de los demás, especialmente el de los niños. Sin embargo, alguien que fue lastimado tenderá a visualizar el mundo a través de ese cristal, de ese lente roto, y por lo mismo desconfiará de los demás. En ocasiones se defenderá aun cuando no esté en peligro, mentirá, aunque no haya ninguna razón lógica para ello, se autocastigará a pesar de no haber cometido ningún crimen y, sobre todo, mantendrá a todos (aun a los más cercanos) lejos de su intimidad.

No hay mayor frustración que querer ayudar a alguien que amas y que se aísla rechazando tu ayuda. Esto es lo que tienden a hacer los que han sido dañados de niños.

Lo que es una verdad irrefutable es que el abuso sexual rompe el cristal con el que vemos la vida y nos genera síntomas secundarios que tarde o temprano salen a la luz: depresión, adicciones, trastornos de la conducta alimentaria, enfermedades con un origen emocional, disfunciones sexuales, autolesiones y automutilaciones, dificultad para intimar en las relaciones interpersonales, bajo autoconcepto basado en creencias negativas, desesperanza e ideación suicida. En algunos casos, cuando la víctima intenta sanar estos síntomas, encuentra un camino para aceptar y afrontar el daño del abuso.

Ciertamente, quienes han vivido abuso sexual han tratado de curar estos síntomas de muchas formas; sin embargo, al atacar los síntomas y no el origen de estos, fracasan.

Los síntomas secundarios del abuso sexual nos señalan las diferentes áreas que fueron lastimadas cuando se rompió aquel cristal. Aunque la gente no asocie sus síntomas con ese tipo de abuso, hay un vínculo inconsciente directo. Cuando un niño sufre abuso sexual, en ese momento se generan dos pensamientos que se arraigan como hiedra a la piedra y que lo acompañarán durante toda la vida:

• No mereces amor, mereces sufrir.

• No puedes defenderte, mereces el castigo.

Estas creencias arraigadas desde la infancia son la razón principal por la cual surgen los síntomas.

No es hasta que aceptamos, sentimos, comprendemos y sanamos el dolor del abuso que podemos ver con otra perspectiva el mundo, con una visión que no sea la que ofrece el cristal roto. No es hasta entonces que dejamos los síntomas secundarios de lado. Este conjunto de síntomas son un grito desesperado de nuestra mente inconsciente que pide ayuda.

Es importante entender que no hay sanación sin dolor. Cuando caemos y nos raspamos la piel, necesitamos limpiarnos con agua y jabón y tallar hasta quitar toda la suciedad para evitar una infección. Esto arde y duele.

Lo mismo sucede con las heridas emocionales (sufrimiento), y más si se trata de un abuso sexual. Mientras no exista contacto emocional profundo con lo que viviste y, por lo tanto, con lo que sufriste, no podrás empezar a recuperarte del dolor que se te infligió. Es importante, no abandonar por muy dolorosos que nos resulten los recuerdos, sentimientos e imágenes disfóricas (que lastiman), la psicóloga te ayudará y acompañará durante el proceso ofreciéndote seguridad y confianza. Se trata de revivir el trauma, pero esta vez no estarás sólo, tendrás a alguien a tu lado que te dará seguridad y protección ante el miedo y que te ayudará a entender que no debes sentir vergüenza ni culpa pues sólo eras un niño indefenso y desprotegido.

Es posible liberarse del daño emocional del abuso sexual, pero toma tiempo y requiere voluntad para trabajarlo emocionalmente. Seguramente, a raíz de este abuso, has desarrollado muchos problemas y síntomas secundarios, y estos no desaparecerán de la noche a la mañana. Necesitas compromiso y ser tenaz para sanar esa personalidad que se fue enfermando y que ahora se autocastiga constantemente.

Mucha gente trata de manejar las secuelas del abuso sexual que sufrieron negando sus sentimientos y bloqueando sus recuerdos. Esto es lo único que puede hacer un niño para no enloquecer y perder la estructura de su yo cuando es pequeño. Sin embargo, esto no funciona en la vida adulta.

Los sentimientos desagradables, los recuerdos reprimidos, la culpa y la vergüenza, los flashbacks (imágenes que regresan intempestivamente), las pesadillas, los problemas sexuales, la depresión, los ataques de pánico y otros problemas surgirán durante este proceso, aunque quieras hacer a un lado el abuso e ignorarlo por completo. Es por ello que vale la pena sanarlo. No es justo que te siga atormentando a lo largo de los años.

Afrontar el abuso sexual no se trata de eliminar tu pasado. Eso es imposible. Tampoco es cuestión de bloquearlo y enterrar tus sentimientos, ya que esto solo es una solución temporal que alimentará tus síntomas secundarios.

Afrontar el abuso sexual implica aceptar cómo este ha afectado tu vida: desde tus relaciones interpersonales y tu vida sexual hasta cómo te sientes contigo mismo y con el mundo en general. Jamás olvidarás el abuso del cual fuiste víctima. Sin embargo, te aseguro que con dedicación y firmeza podrás liberarte de los sentimientos de culpa y vergüenza que hasta ahora lo acompañan.

 El abuso sexual en la infancia se define como (Ainscough):

Un acto sexual por parte de un adulto hacia un niño o un acto sexual inapropiado por parte de un niño hacia otro, en contra de su voluntad. Esto incluye cualquier tipo de penetración (oral, vaginal o anal), sexo oral, sexo anal, ser tocado por parte del adulto de manera que incomode al niño o ser persuadido para tocar el cuerpo de alguien más. Esto puede incluir introducir objetos en el cuerpo del niño o manipularlo para que mantenga actos sexuales con animales. De igual manera, incluye obligar al niño a ver un cuerpo desnudo, pornografía o relaciones sexuales, o bien fotografiarlo o videograbarlo con efectos de gratificación sexual. De igual manera, el abuso sexual incluye tener una plática sexualizada con el menor (hablar de su cuerpo o bien hablar del cuerpo del abusador con deseo).

Aunque el abuso sexual implica siempre un acto, un hecho concreto, no siempre incluye contacto físico. El abuso sexual puede incluir ser obligado a observar el contacto sexual entre otras personas y ser obligado a mirar el cuerpo desnudo de un adulto, fotografías o videos pornográficos.

El abuso sexual puede ser perpetrado por una persona o por un grupo de personas. Puede ocurrir en una sola ocasión, o bien, haber ocurrido a lo largo de varios años.

El abusador es cualquiera que haya abusado de un niño. Puede ser un familiar (padre, madre, hermano, tío, sobrino, primo), una persona con autoridad sobre el menor (profesor, director de colegio, jefe de algún culto religioso), un extraño u otro niño.

En casi cualquier caso en que hay abuso sexual contra un menor, el abusador sufre de pedofilia. Los pedófilos son personas (principalmente hombres) que se sienten atraídos sexualmente por niños y niñas preadolescentes, y sienten mayor atracción cuando estos están a punto de desarrollar características sexuales secundarias (en la prepubertad).

La OMS define a la pedofilia como “un desorden sexual, con la característica principal de que la persona siente un intenso y recurrente impulso sexual hacia niños preadolescentes y prepúberes (normalmente de 12 años o menos). Este impulso es incontrolable y, por lo tanto, el impulso termina en algún tipo de contacto sexual”.

Por otro lado, hay ocasiones en que el abusador no es pedófilo, pero el abuso se lleva a cabo cuando el abusador está totalmente intoxicado con alguna sustancia psicoactiva (alcohol o drogas), y experimenta la fantasía de estar teniendo relaciones sexuales con alguien más. Pero que el abusador no sea un pedófilo no significa que el abuso no haya ocurrido y que no sea un terrible crimen que debe ser castigado.

Una población que está en gran riesgo son las preadolescentes que viven con un padrastro, ya que en un alto porcentaje de los casos de abuso sexual el abusador es la actual pareja de sus madres.

Si el abusador está emparentado con la víctima en primer y segundo grados, el abuso sexual se conoce como incesto.

No eres responsable de lo que te ocurrió en el pasado. Sin embargo, sí eres totalmente responsable de cómo decidirás vivir tu presente a partir de ahora.

 

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domingo, 7 de marzo de 2021

PROBLEMAS EMOCIONALES Psicóloga María Jesús Suárez Duque - Repercusiones de las emociones en la salud

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REPERCUSIONES DE LAS EMOCIONES EN LA SALUD

     Las emociones como programas complejos de acciones preparan a nuestro cuerpo para actuar y reaccionar de forma específica. Así, emociones como la ira, la felicidad, el amor, la autoestima, la capacidad para manejar conflictos, los efectos de nuestra vida del acoso y los abusos, la ansiedad, el miedo, el enfado, el odio, la envidia, los celos, la resolución de problemas, la sorpresa, la tristeza, la angustia, la melancolía, la depresión...repercuten en nuestra salud y estado de bienestar al ser manifestaciones de nuestro bagaje humano y de las circunstancias que nos rodean.

   Tanto las emociones positivas (alegría, optimismo, felicidad...) como las negativas (ira, ansiedad, estrés...) influyen en la salud al responder desde un punto de vista funcional a diferentes matices adaptativos. Así, mientras que las emociones positivas implican un mayor equilibrio entre el cuerpo y la mente, con saludable armonía; por el contrario, cuando las emociones son negativas se produce un efecto desintegrador en nuestro organismo.

   No obstante, algunas emociones que inicialmente pueden parecernos negativas son indispensables para reformular nuestras metas, en la consecución de nuestros objetivos y para cambiar nuestra actitud ante la vida como, por ejemplo, la ansiedad que se genera cuando se están acercando las fechas de los exámenes nos permite ponernos a estudiar o cuando nos enfrentamos a una larga o grave enfermedad, o en el caso de frustración ante el logro de un objetivo concreto. Por tanto, las emociones pueden tener connotaciones tanto positivas como negativas, aunque la mayoría de las veces es mixta. Por ejemplo, Reeve (1995) sostiene que, aunque la rabia tiene connotaciones negativas como la destrucción, violencia descontrolada, también tiene un componente positivo y productivo “cuando energiza los intentos de recuperar el control perdido sobre el ambiente, que al final se recupera. Así mismo, desde una perspectiva evolutiva, la rabia moviliza la energía hacia la autodefensa, una defensa caracterizada por el vigor, la fuerza y la resistencia”.

   Las emociones negativas como la depresión, la ansiedad, la irritabilidad, la hostilidad, la ira, el miedo y la agresividad influyen negativamente en nuestra salud favoreciendo la aparición y desarrollo de ciertas patologías, que hacen más vulnerable el sistema inmunológico, lo que impide su correcto funcionamiento. Por otro lado, Ryff y Singer (2000) señalan que la influencia de las emociones positivas para preservar y potenciar la salud es algo menor si se compara con las emociones negativas debido a que el punto de vista predominante de la salud física hace referencia a la ausencia de enfermedades y de emociones negativas.

Emociones positivas en la salud

Emociones negativas en la salud

Respuesta fisiológica de las emociones

Estrategias para vivir las emociones y sus efectos saludables

   Como psicóloga soy consciente de la repercusión de las emociones en la calidad de vida de las personas, por eso, hago hincapié en la toma de conciencia de su repercusión, así como en la enseñanza de estrategias para que las personas aprendan a vivir las emociones y sus efectos saludables. En concreto, me centro en:

·      La educación emocional

·      La inteligencia emocional

·      El pensamiento emocional


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