sábado, 19 de septiembre de 2026

TERAPIA DIALÉCTICA CONDUCTUAL - Coste de las estrategias autodestructivas de afrontamiento

Psicóloga online y presencial en Vecindario

Atención psicológica en Vecindario online y presencial

Psicóloga infantil, adolescentes, adultos y mayores

Terapia de pareja

Terapia de familia

Elaboración de informes psicológicos

Tf/WhatsApp 630723090


PEDIR CITA


https://www.psicologavecindariomariajesus.com/

https://psicologamariajesus.com/

TERAPIA DIALÉCTICO CONDUCTUAL

 Coste de las estrategias autodestructivas de afrontamiento

Dentro de la Terapia Dialéctico-Conductual (TDC), uno de los primeros pasos para desarrollar habilidades de tolerancia al malestar consiste en reconocer que no todas las formas que utilizamos para aliviar el sufrimiento son realmente eficaces.

Cuando una persona experimenta emociones muy intensas —tristeza, ansiedad, miedo, ira, vergüenza o desesperación— puede recurrir a determinadas conductas para conseguir un alivio inmediato. El problema es que algunas de estas estrategias disminuyen momentáneamente el malestar, pero a medio y largo plazo generan nuevas dificultades y aumentan el sufrimiento.

Por tanto, podemos distinguir entre afrontar el malestar y simplemente escapar de él. Una estrategia puede proporcionar alivio a corto plazo y, sin embargo, resultar perjudicial a largo plazo.

Esta es una idea fundamental:

Las estrategias autodestructivas de afrontamiento intentan reducir el sufrimiento inmediato, pero pueden tener un coste personal, emocional, físico o interpersonal que termina aumentando el problema original.

  1. Quedarse atrapado en el sufrimiento y los errores del pasado

Una primera estrategia consiste en dedicar mucho tiempo a pensar repetidamente en los errores, problemas o experiencias dolorosas del pasado.

La persona puede creer que pensar una y otra vez en lo sucedido le permitirá comprenderlo o solucionarlo. Sin embargo, cuando este pensamiento se convierte en rumiación, la atención permanece atrapada en aquello que ya no puede modificarse.

Esto tiene un coste importante: mientras la persona permanece centrada en el pasado, puede perder oportunidades y experiencias positivas del presente y favorecer sentimientos de tristeza, culpa o depresión.


Pasado → rumiación → pérdida del presente → mayor sufrimiento.

  1. Preocuparse excesivamente por el futuro

El proceso contrario consiste en vivir anticipando continuamente posibles problemas, errores o sufrimientos futuros.

La preocupación excesiva intenta proporcionar una sensación de control: «si pienso en todo lo malo que podría ocurrir, estaré preparado». Sin embargo, cuando se convierte en una preocupación constante, la persona deja de disfrutar o atender adecuadamente al presente.

El resultado puede ser un aumento de la ansiedad anticipatoria, acompañado nuevamente de la pérdida de experiencias positivas actuales.


Futuro → preocupación → ansiedad → pérdida del presente.

Por tanto, los dos primeros mecanismos tienen algo en común:

Rumiación = quedar atrapado en el pasado.
Preocupación = quedar atrapado en el futuro.

Frente a ambos, el mindfulness pretende devolver la atención al momento presente.

3. Aislarse para evitar el sufrimiento

Otra estrategia consiste en alejarse de otras personas para evitar posibles experiencias dolorosas.

El aislamiento puede producir inicialmente una sensación de protección: si la persona evita determinadas relaciones o situaciones, disminuye la posibilidad inmediata de sentirse rechazada, criticada o herida.

Sin embargo, mantenido en el tiempo puede producir soledad, pérdida de apoyo social y disminución de actividades gratificantes, lo que puede incrementar todavía más la tristeza y el malestar.

Se crea así un círculo:

Miedo al sufrimiento → aislamiento → soledad → mayor sufrimiento.

  1. Utilizar alcohol u otras drogas para evitar sentir

Las sustancias pueden utilizarse como una forma de anestesiar temporalmente emociones desagradables.

Aunque puedan proporcionar un alivio inmediato, no solucionan la causa del malestar y pueden generar consecuencias graves: dependencia, problemas económicos o laborales, dificultades en las relaciones, problemas legales y repercusiones sobre la salud.

Este ejemplo permite comprender especialmente bien el principio de la TDC:

Alivio inmediato ≠ solución eficaz.

Una conducta puede funcionar a muy corto plazo porque disminuye momentáneamente una emoción y, al mismo tiempo, resultar profundamente perjudicial a largo plazo.

  1. Descargar las emociones negativas sobre otras personas

Cuando la intensidad emocional es elevada, la persona puede reaccionar descargando su ira, frustración o sufrimiento sobre los demás.

En ese momento puede experimentar cierto alivio de la tensión, pero las consecuencias posteriores pueden incluir conflictos, deterioro o pérdida de relaciones, aislamiento, culpa y nuevas emociones negativas.

Se establece nuevamente un círculo:

Malestar → descarga impulsiva → conflicto interpersonal → más malestar.

La regulación emocional y la eficacia interpersonal pretenden precisamente interrumpir este tipo de secuencias.

  1. Realizar conductas peligrosas o autolesivas

El sufrimiento emocional intenso también puede favorecer comportamientos que producen daño físico o ponen en peligro a la persona.

Estas conductas pueden tener consecuencias médicas graves, producir lesiones, cicatrices, sentimientos posteriores de vergüenza o culpa y, en determinadas circunstancias, poner en riesgo la vida.

Desde la TDC resulta fundamental sustituir progresivamente estas respuestas por estrategias de tolerancia al malestar que permitan atravesar la crisis sin añadir un nuevo problema al sufrimiento inicial.

  1. Mantener conductas sexuales de riesgo

Algunas personas pueden utilizar determinadas conductas sexuales como forma de escapar temporalmente del malestar emocional o buscar alivio, conexión o validación.

Cuando estas conductas implican riesgos, pueden aparecer consecuencias físicas, emocionales e interpersonales, como infecciones de transmisión sexual, embarazos no planificados, sentimientos posteriores de vergüenza o arrepentimiento y otras dificultades personales.

Nuevamente aparece el mismo patrón: una conducta que busca aliviar una emoción inmediata puede producir consecuencias que posteriormente incrementen el malestar.

  1. Evitar afrontar las causas de los problemas

Otra estrategia frecuente es evitar aquello que está originando o manteniendo el sufrimiento.

La evitación puede adoptar muchas formas: permanecer en relaciones perjudiciales, no comunicar necesidades, no establecer límites o realizar constantemente actividades para los demás mientras se desatienden las propias necesidades.

A corto plazo, evitar el problema puede disminuir la ansiedad. A largo plazo, sin embargo, permite que el problema continúe e incluso se agrave.

Evitación → alivio inmediato → mantenimiento del problema → mayor malestar posterior.

  1. Utilizar la alimentación de manera desadaptativa

El malestar emocional también puede relacionarse con conductas problemáticas respecto a la alimentación, como comer excesivamente, restringir la ingesta o provocar el vómito.

Estas conductas pueden tener importantes consecuencias físicas y psicológicas y favorecer sentimientos de vergüenza, culpa, depresión y pérdida de control, además de requerir atención sanitaria cuando existe un trastorno alimentario.

  1. Conductas suicidas u otras actividades potencialmente letales

En situaciones de sufrimiento extremo pueden aparecer conductas suicidas o comportamientos con consecuencias potencialmente mortales.

Además del evidente riesgo para la vida, pueden ocasionar hospitalizaciones, complicaciones médicas graves y un profundo impacto emocional y relacional.

En la TDC, precisamente por la población para la que fue desarrollada originalmente, la reducción de las conductas que amenazan la vida constituye una prioridad terapéutica fundamental.

  1. Abandonar las actividades agradables

Cuando una persona se encuentra emocionalmente desbordada puede dejar de realizar actividades que anteriormente le proporcionaban bienestar: relacionarse con otras personas, hacer ejercicio, salir o participar en actividades agradables.

Aunque inicialmente pueda parecer más sencillo retirarse, la consecuencia puede ser una reducción todavía mayor de las experiencias gratificantes y un aumento del aislamiento, la tristeza y el estado de ánimo depresivo.

Se produce un círculo especialmente importante:

Malestar → abandono de actividades → menos experiencias positivas → mayor malestar.

  1. Rendirse ante el sufrimiento

Finalmente, la persona puede llegar a considerar que no existe ninguna posibilidad de modificar su situación y dejar de intentar introducir cambios.

Cuando se abandona toda estrategia activa de afrontamiento, puede aumentar la sensación de desesperanza y consolidarse una vida progresivamente más limitada e insatisfactoria.

La TDC plantea justamente la posibilidad contraria: aunque no siempre podamos cambiar inmediatamente aquello que nos produce dolor, sí podemos aprender nuevas maneras de responder ante ese dolor.

La idea fundamental que une todas estas estrategias

Todos estos comportamientos son diferentes, pero comparten una misma lógica:

EMOCIÓN INTENSA → NECESIDAD DE ESCAPAR → ESTRATEGIA DE ALIVIO INMEDIATO → CONSECUENCIAS NEGATIVAS → MAYOR MALESTAR

Esta cadena es, para mí, lo más importante que debes comprender y memorizar.

La persona no necesariamente realiza estas conductas porque «quiera hacerse daño». Muchas pueden entenderse funcionalmente como intentos de regular o escapar de un estado emocional que resulta difícil de soportar. El problema es que la estrategia elegida tiene un elevado coste y termina aumentando el sufrimiento.

Aquí aparece el sentido de las habilidades de tolerancia al malestar que estudiaste en el apartado anterior: aprender alternativas que permitan atravesar una situación emocionalmente dolorosa sin recurrir a conductas que empeoren posteriormente el problema.

PASADO – FUTURO – EVITACIÓN – IMPULSIVIDAD – ABANDONO

El pasado lleva a la rumiación; el futuro, a la preocupación; la evitación puede aparecer mediante aislamiento, sustancias o no afrontar los problemas; la impulsividad puede manifestarse mediante agresividad, conductas peligrosas, autolesivas, sexuales o alimentarias; y el abandono supone dejar actividades gratificantes o rendirse ante el sufrimiento.

Conclusión

Desde la Terapia Dialéctico-Conductual, determinadas estrategias autodestructivas pueden proporcionar alivio emocional a corto plazo, pero generan consecuencias negativas que mantienen o incrementan el sufrimiento a largo plazo. Las habilidades de tolerancia al malestar buscan romper este ciclo, permitiendo afrontar las crisis sin recurrir a conductas que agraven el problema.


RESERVA CITA ONLINE


Reserva tu cita por WhatsApp 630723090 dejando los siguientes datos:

  • Nombre y apellidos
  • Modalidad: online o presencial
  • Día y hora
  • Online: Pago al realizar la reserva mediante Bizum o transferencia bancaria
  • Presencial: Bizum al realizar la reserva/Efectivo en consulta

María Jesús Suárez Duque - Doctoralia.es


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Psicóloga Vecindario online y presencial infantil adolescentes adultos mayores pareja y familia

Psicóloga en Vecindario y online Terapia Infantil, adolescentes, adultos y mayores. Terapia de pareja. Terapia de familia. Elaboración de informes psicológicos

 Psicóloga en Vecindario y online Terapia Infantil, adolescentes, adultos y mayores. Terapia de pareja. Terapia de familia. Elaboración de i...