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Psicóloga María Jesús Suárez Duque especializada en Terapia Dialéctica Conductual - TDC
Aceptación radical
¿Qué es la aceptación radical?
La aceptación radical es una habilidad de tolerancia al malestar utilizada en Terapia Dialéctico-Conductual (TDC/DBT). Consiste en reconocer la realidad tal como es en el momento presente, sin luchar mentalmente contra aquello que ya ha sucedido y que, en ese momento, no podemos cambiar.
Cuando experimentamos una situación dolorosa, es frecuente reaccionar con enfado, culpabilización o pensamientos como:
- «Esto no debería haber ocurrido».
- «No tendría que estar pasando esto».
- «¿Por qué me ha tenido que pasar a mí?».
- «Si esa persona hubiera actuado de otra manera, yo no estaría así».
Estas reacciones son comprensibles, pero no modifican el acontecimiento que ya ha ocurrido. Por el contrario, mantener una lucha constante contra la realidad puede añadir sufrimiento al dolor inicial.
Podemos expresarlo mediante una distinción sencilla:
Dolor inevitable + lucha contra la realidad = aumento del sufrimiento.
La aceptación radical intenta reducir esa segunda parte.
Aceptar no significa aprobar
Esta distinción es fundamental.
Aceptar una realidad no significa considerarla justa, correcta o deseable. Tampoco significa perdonar a quien nos ha hecho daño, justificar su comportamiento, resignarnos o renunciar a cambiar aquello que todavía podemos modificar.
Aceptar significa reconocer:
«Esto es lo que ha ocurrido o esto es lo que está ocurriendo ahora, aunque no me guste».
Por ejemplo, una persona que se encuentra en una relación abusiva no tiene que aceptar el abuso como algo correcto. La aceptación consiste en reconocer que la situación existe para poder dirigir su atención hacia aquello que sí puede hacer en el presente, incluida la búsqueda de protección y la salida de la situación.
Por tanto:
Aceptación ≠ aprobación ≠ resignación.
La aceptación puede ser precisamente el punto de partida para el cambio.
¿Por qué luchar contra el pasado aumenta el sufrimiento?
Cuando una persona se enfada continuamente por algo que ya ha ocurrido, se critica a sí misma o permanece centrada en cómo deberían haber sucedido las cosas, puede quedar atrapada en una realidad que ya no puede modificar.
Ser excesivamente crítico con uno mismo o con la situación puede actuar metafóricamente como llevar unas gafas de sol oscuras dentro de una habitación: dificulta percibir con claridad todos los elementos de lo que está ocurriendo.
La persona puede entonces:
juzgar → enfadarse → rumiar → aumentar el malestar → volver a juzgar.
Además, cuanto mayor es la activación emocional, más difícil puede resultar analizar con claridad la situación y decidir qué hacer.
La aceptación radical propone sustituir esa lucha por otra secuencia:
Observar la realidad → reconocerla → aceptar que ha ocurrido → identificar qué puedo controlar ahora → actuar sobre el presente.
No podemos modificar el pasado mediante el enfado. Sí podemos decidir qué hacer a partir de ahora.
¿En qué problemas psicológicos puede ser útil?
La aceptación radical es una habilidad transversal de regulación y tolerancia al malestar. No constituye por sí sola el tratamiento de un trastorno y debe integrarse en una intervención adecuada al problema de la persona.
Puede resultar especialmente útil en situaciones caracterizadas por elevada reactividad emocional, rumiación o dificultad para aceptar acontecimientos que no pueden modificarse, por ejemplo:
- Trastorno límite de la personalidad (TLP). Es una de las aplicaciones características dentro de DBT, especialmente ante emociones muy intensas, impulsividad, sentimientos de rechazo o abandono y crisis emocionales.
- Depresión. Puede ayudar cuando existe rumiación persistente sobre acontecimientos pasados, pérdidas, decisiones o errores. No pretende que la persona «acepte estar deprimida», sino reducir la lucha repetitiva contra hechos que ya no puede modificar.
- Trastornos de ansiedad. Puede ser útil para trabajar la dificultad para tolerar incertidumbre, sensaciones desagradables o circunstancias que no están bajo control. Debe diferenciarse de la evitación y no sustituye técnicas específicas como la exposición cuando están indicadas.
- Trauma y TEPT. Puede ayudar a reconocer que el acontecimiento traumático ocurrió y que no puede deshacerse. Esto no significa aceptar, justificar ni perdonar al agresor, y la aceptación radical no sustituye el procesamiento terapéutico del trauma.
- Duelo y pérdidas. Puede favorecer progresivamente el reconocimiento de una realidad dolorosa que no puede modificarse, como una muerte, una ruptura o determinadas pérdidas vitales.
- Rupturas sentimentales, rechazo e infidelidad. Puede ser útil cuando la persona permanece atrapada intentando mentalmente modificar lo ocurrido, preguntándose reiteradamente por qué sucedió o deseando que el pasado hubiese sido diferente.
- Ira y conflictos interpersonales. Puede ayudar a diferenciar entre el hecho que ya ha ocurrido y aquello que todavía puede hacerse para responder a él.
- Dolor crónico o enfermedad física. Puede utilizarse para disminuir la lucha psicológica contra determinadas circunstancias que no pueden modificarse inmediatamente, sin que aceptar signifique abandonar tratamientos médicos o dejar de buscar mejoría.
También puede utilizarse sin que exista ningún trastorno psicológico: ante cambios vitales, frustraciones, errores propios, conflictos familiares, problemas laborales, decepciones o cualquier circunstancia dolorosa que ya haya sucedido y no pueda deshacerse.
Frases de afrontamiento para practicar la aceptación radical
Las frases de afrontamiento sirven para recordar la habilidad cuando la persona comienza a luchar mentalmente contra una realidad que no puede cambiar.
Marca con una X aquellas que te puedan resultar útiles:
☐ Así es como tiene que ser.
☐ Todos los acontecimientos han conducido hasta aquí.
☐ No puedo cambiar lo que ya ha ocurrido.
☐ No tiene sentido luchar con el pasado.
☐ Luchar con el pasado solo me impide ver mi presente.
☐ El presente es el único momento sobre el que tengo control.
☐ Es una pérdida de tiempo luchar con lo que ya ha ocurrido.
☐ El momento presente es perfecto, aunque no me guste lo que está pasando.
☐ Este momento es justamente como tendría que ser, dado lo que ha ocurrido anteriormente.
☐ Este momento es el resultado de un millón de otras decisiones.
Mis propias frases de aceptación:
☐ ______________________________________________________
☐ ______________________________________________________
☐ ______________________________________________________
Una precisión sobre estas frases
Expresiones como «este momento es perfecto» o «así es como tiene que ser» pueden resultar confusas si se interpretan literalmente.
No quieren decir que lo sucedido sea bueno, justo o moralmente aceptable. Su significado dentro del ejercicio es:
«Dadas las circunstancias y la cadena de acontecimientos anteriores, esta es la realidad que existe ahora. Puedo no estar de acuerdo con ella y, al mismo tiempo, reconocer que existe».
Esta interpretación evita confundir aceptación con conformismo.
Ejercicio práctico de aceptación radical
Objetivo
Aprender a observar una situación sin añadir inmediatamente juicios, críticas o pensamientos acerca de cómo debería haber sido.
Conviene comenzar con acontecimientos de baja intensidad emocional. Una situación traumática o extremadamente dolorosa no suele ser el mejor punto de partida para aprender esta habilidad.
Práctica
Marca aquellas situaciones que estés dispuesto/a a utilizar para practicar:
☐ Leer una noticia polémica intentando observar los hechos antes de emitir juicios sobre ellos.
☐ La próxima vez que te encuentres en un atasco, observar la situación y esperar intentando no añadir críticas continuamente.
☐ Ver una noticia en televisión intentando distinguir entre lo que ha ocurrido y mi valoración sobre lo ocurrido.
☐ Escuchar un comentario político en la radio observando las reacciones internas que aparecen sin necesidad de actuar inmediatamente sobre ellas.
☐ Recordar un acontecimiento del pasado que no sea excesivamente doloroso y practicar su recuerdo sin juzgarse a uno mismo ni intentar modificar mentalmente lo sucedido.
☐ Otra situación: ____________________________________________
Cómo realizar el ejercicio
Cuando aparezca una situación adecuada para practicar, puede seguirse esta secuencia:
- Describir los hechos.
¿Qué ha ocurrido realmente? - Detectar los juicios.
¿Qué estoy diciéndome acerca de cómo debería o no debería haber sucedido? - Diferenciar lo modificable de lo inmodificable.
¿Qué parte pertenece ya al pasado y no puedo cambiar? - Utilizar una frase de aceptación radical.
Por ejemplo: «No puedo cambiar lo que ya ha ocurrido». - Observar la emoción.
Permitir que esté presente sin intentar eliminarla inmediatamente. - Volver al presente.
Preguntarse: «Dado que esta es la realidad actual, ¿qué puedo hacer ahora?»
Esta última pregunta es especialmente importante porque evita convertir la aceptación en pasividad.
¿Cuándo no basta con aceptar?
La aceptación radical no debe utilizarse para justificar la permanencia en una situación peligrosa o modificable.
Si existe violencia, abuso, riesgo para la persona, autolesiones, ideación suicida u otra situación grave, además de trabajar la aceptación de los hechos que ya han ocurrido, hay que intervenir sobre aquello que sí puede cambiarse y priorizar la seguridad.
La distinción que conviene recordar es:
Acepto lo que no puedo cambiar del pasado o del presente para dejar de luchar contra su existencia; actúo sobre aquello que sí puedo modificar.
Conclusión:
La aceptación radical no pretende eliminar el dolor ni afirmar que lo ocurrido está bien. Pretende dejar de añadir sufrimiento mediante una lucha constante contra una realidad que ya existe, para poder dirigir la atención y la conducta hacia aquello que todavía puede hacerse en el presente.

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